Nueva aventura

http://lorenzostrukelj.blogdiario.com/img/KranjskaGora.jpg 

 

¡Bienvenidos a mi blog!

Me llamo Lorenzo Fernando Strukelj; en Eslovenia soy Lovro Štrukelj.

Nací en la Patagonia Argentina el 14 de Abril de 1954 y hace casi ocho años que vivo en Eslovenia, tierra de mis padres (en la foto, estoy en Kranjska Gora, muy cerca de la frontera tripartita Austria-Italia-Eslovenia, el pueblo de mi abuelo paterno).

Toda mi vida he escrito, aunque he publicado poco; tengo algunos premios literarios, locales, nacionales e internacionales, tanto en prosa como en poesía ("El poeta desconocido", cuento, premio Círculo de letras C. Riv, Argentina - "Capricho borgeano", poesía, premio nacional Diario Crónica, Argentina - "El ignoto castillo del Sur", cuento, premio recibido en Punta Arenas, Chile...).

En la vida me han interesado muchas cosas.

He trabajado en teatro durante más de 20 años.

Canté en diferentes coros y conjuntos musicales (con "Los sí" ganamos un concurso regional de la canción blanca en Viedma, Río Negro).

Hice un curso de realización cinematográfica de un año de duración y realicé dos cortometrajes.

Milité en política durante años (MID, Justicialismo). En Eslovenia milito en el partido Nova Slovenija (Nueva Eslovenia) y actualmente soy candidato a concejal por la Municipalidad de Cerklje na Gorenjskem.

En fin... habría muchísimo más que contar; lo voy a ir haciendo a lo largo del blog, mezclando hechos actuales y vivencias pasadas, con una buena dosis de mis creaciones literarias en cuento y poesía.

Ojalá despierte el interés de algún lector; si alguien disfruta aunque sea un poco leyendo mis escritos me siento compensado.

Así comienzo esta nueva aventura de publicar mi blog.

Como decía Neustadt: no me dejen solo (!)

Lo que nos queda cuando la vida nos quita todo

http://lorenzostrukelj.blogdiario.com/img/Alexayyo.jpg Hola!

Aquí estoy con mi hija Alexandra. La llamamos Alexa.

Es todo lo que tengo. Es mi amor, mi orgullo, mi compañía, el objeto de mis pensamientos, la meta de mi ternura.

Después de esta laaaarga enfermedad en que perdí todo, vuelvo a las fuentes, a la esencia, para corroborar qué es lo que en realidad tengo y no puedo perder aunque pierda todo.

Lo único que me queda después de que perdí todo. El amor incondicional, infinito.

Gracias a la vida, gracias a Dios, por este regalo.

¿Perdemos lo que perdemos?

Hablaba recién de lo que no perdemos cuando perdemos todo.

Hablaba de mi hija Alexandra.

Pero hay también otras cosas que no perdemos.

Veamos.

Cuando buceamos en nuestro fuero interior en búsqueda de lo trascendente, de lo que significa para nosotros este viaje por la vida, nos encontramos con algunas cuestiones básicas, que suelo concretar en tres preguntas básicas:

- ¿Qué quiero ser?

- ¿Qué quiero tener?

- ¿Qué quiero hacer?

 

http://lorenzostrukelj.blogdiario.com/img/success.jpg 

 

Puedes perder lo que tienes (éxito, dinero, amigos, familiares, pareja).

Puedes perder la capacidad de hacer lo que hacías.

Pero no puedes perder lo que eres.

Por eso, trabaja sobre lo que quieres ser. Trata de acercar lo más que puedas esa imagen de lo que quieres ser con lo que en realidad eres.

El ser incluye el cómo eres (amable, simpático, generoso... aburrido, amargado... engreído, irritable... inteligente, informado, interesado en lo que pasa y en los demás... despótico, humilde, sumiso, servil, decidido, miedoso, culto, urbano, soez, refinado... - somos tantas cosas en uno).

En conclusión: no se pierde lo que se es y no se pierde el amor de los seres queridos (aunque mueran, el amor continúa así como la vida, camino de la trascendencia).

La violencia que queda

Después de las dos sangrientas y mundiales guerras del siglo pasado, casi todos estábamos convencidos de que la humanidad, luego de tanto y tan feroz sufrimiento, renunciaría para siempre a las guerras, a la violencia como arma para imponer derechos, ideas, formas de interpretar el mundo y concebir la vida.

Pero hoy, con dolor, vemos que nada hemos aprendido.

Los conflictos armados brotan como hongos por todo el orbe.

Los Israelíes con sus proyectos hegemónicos, con su activismo sionista...

Los Arabes fundamentalistas con su guerra santa...

Juntos, convierten la "París de oriente" en un cementerio, un basural y un montón de escombros.

Los Estados Unidos con su manera de arreglar las cosas al estilo Far-West...

Europa que se avergüenza de su tradición cristiana, que debería traer consigo amor, perdón, fraternidad...

Regímenes como el de Cuba, que siguen torturando, desapareciendo personas, haciendo un culto de la personalidad de un personaje patológico...

- el capitalismo, que no incluye en el haber del capital planetario la vida, cuando no conviene a sus negocios;

- el comunismo, que desprecia la vida de quien no es amigo del régimen;

- el islamismo, que desprecia la vida de quien no adora a Dios al modo islámico;

- el sionismo, que sólo sabe medir el sufrimiento de su propia gente, pero no el que él mismo produce;

- las tiranías de países pobres con gobernantes ricos, dueños de la vida y los bienes de todos;

- las republiquetas que no pueden garantizar estándares mínimos de dignidad...

Un mundo lleno de basura. Un basural lleno de inmundicia. Una inmundicia llena de egoísmo.

 

New York y la guerra santa,

Madrid y la guerra santa,

Buenos Aires y la AMIA,

La espada demente de oriente,

Las víctimas y el dolor…

El mundo se va de madre

¡La madre que los parió!

 

 

Y seguimos descendiendo. ¿Hasta cuándo?, ¿hasta dónde?

¿Hasta que nos destruyamos nuevamente y haya que comenzar de nuevo?

¿Como Europa después de la guerra?

 

Extasis de muerte (Srecko Kosovel, Eslovenia)

 

(traducción: Lorenzo F. Strukelj)

 

¡Todo es éxtasis, éxtasis de muerte!

¡Oh, torres doradas de Europa, decadente!

Oh, cúpulas níveas  (¡éxtasis total!)

Un hirviente caldo de rojos es el mar.

Se embriaga de ocaso con el sol que muere,

El hombre europeo, ya muerto mil veces.

- Éxtasis total, éxtasis letal. -

 

 

Qué bella imagiono la muerte de Europa,

Cual reina en oropeles, rodeada de pompa

Yacerá en la oscura tumba de los siglos;

Morirá en silencio como si cerrara

Sus dorados ojos, una reina anciana.

- Éxtasis total, éxtasis letal. -

 

Una nube púrpura y ardiente en el ocaso,

(El último rayo de luz para Europa)

Baña de sangre mi hastiado corazón.

Y ya no queda agua; no hay agua en Europa

Y ya bebemos sangre los hombres de estos días,

Sangre de unas nubes dulces y tardías.

- Éxtasis total, éxtasis letal. -

 

Recién nacido, ya ardes en las llamas del final,

Los mares están rojos, colmados de sangre,

Los lagos, sin agua, son lagos de sangre;

No hay agua que lave las culpas del hombre,

Su sucio corazón; que limpie su nombre.

No hay agua que sacie la sed devoradora

De una nueva vida y una fecunda aurora.

 

Ya todo es ocaso y no habrá mañana

Hasta que no muera el último culpable

De tamaño crimen

Y no quede nadie…

 

¿También sobre esta tierra, sobre ésta también,

Arrojarás ardientes, sol del ocaso,

Tus rayos letales? ¿Sobre ésta también?

 

Un sangriento mar, ardiente y postrero

Inunda la campiña, verde, vegetal…

Ya no hay salvación, criminal raigambre,

Hasta que no caiga el último mortal,

Hasta no caer también nosotros dos

Bajo el peso denso de este mar de sangre.

 

Y el sol derramará su rayo postrero

Sobre nuestro yerto cadáver europeo.

¿En qué creeemos, si es que aún creemos?

CREDO

 

Creo en lo invisible, lo visible y lo increíble

En lo material, lo impalpable, lo ignorado,

Lo apenas sugerido, lo prohibido, lo imposible,

Lo que está por venir, lo perdido y lo olvidado.

 

Creo en los proyectos, en la duda y la utopía,

La voz de la conciencia, los coros celestiales,

Las lenguas sin sonido y la telepatía,

Lo ignoto, lo sagrado y los irracionales.

 

Creo en una mano que nos guía, imperceptible

Y que señala todos los caminos a los ciegos;

Que insiste hasta llegar de lo trivial a lo indecible

Y que vela por la lista de oraciones y de ruegos.

 

En el misterioso cuerpo místico de Cristo

Y en el cuerpo etéreo nacido de la red;

Los dos nos comunican y viven sin ser vistos,

Despiertan en nosotros las ansias y la sed.

Una pequeña historia

 

Describe tu aldea

Y describirás el mundo

Describe el mundo

Y desnudarás tu alma

Desnuda tu alma

Y desnudarás el universo


I . El universo

 “En un principio era el caos;

“Las tinieblas cubrían el abismo…

Más tarde fue la luz, la mar, las flores,

Diversidad de seres y de amores.

Y, siglos después, más de lo mismo…

Así, querido amigo, en dos más dos.

Después, exhaustos ya los siglos,

Mi génesis y yo.


II – Yo

Y existo desde entonces yo, arrojado,

En esta simple historia,

Sin fuerzas, sin valor, como atrapado,

Sin pena verdadera y tan sin gloria.

 

En este cuerpo animado,

Alma encarnada y pasión de rojo,

Onomatopeya vital

De otros que le antecedieron,

Sólo veo carne nula

Que se pudre con el tiempo,

Que arrastra todo mi ser

Por el fango del olvido.

Se borrarán horas largas

Con el tiempo que no existe,

Que es un "ahora" eterno, inmóvil,

Como el ser.

Un puñado de nervios y sangre

Que acumula experiencias,

Que alimenta angustias

O finge dichas y lame hiel.

Hiel amarga de existencia,

De duras inexperiencias,

De inmadurez progresiva

De un siempre inmutable y cruel.

Con un tendal de vivencias

Putrefactas e inmorales

Ante los ojos mortales

De otra carne como yo:

Un cúmulo de fracciones

De amor y libertinaje,

De invencible ignorancia,

De negro hedor e impotencia,

De veleidad de poder.

Son los ojos de la carne

Que sólo son temporales

Y quieren ser radicales

En necias afirmaciones

Al auscultar las tinieblas

Pardas e indescifrables

Que mienten a la razón,

Factores de destrucción.

 

Y en la senda del seré,

Mis ojos perdieron el camino;

La rosa de los vientos se ocultó,

Otras manos forjaron mi destino.

 

Había bruma en mi ser dolorido,

Y era grito de angustia

Arrojado con asco,

Escupido al camino,

Para que en tu minuto de hueca humanidad

Se hiciera carne en ti;

Para que en ese instante de leve vacuidad

Se hiciera sangre en ti.

 

Había luz en mi día claro

Y era vida parida al azar,

Existencia iluminada,

Un camino hacia la esencia,

Para transformar tu carne

Y mirar conmigo el siempre.

 

¿Y por qué esta soledad

Que me carcome los huesos?

Osteoporosis del alma,

Socava mi fuerza y mi paz,

No me da quietud ni calma.

 

En una playa desierta,

Mil osamentas mortales;

Nubes negras en el cielo,

Olas de furia en el mar.

Y en mi cuerpo, hambre, sed…

¡Deshidratación brutal!

Gritos ensordecedores

Que el agua grita en las rocas;

Soledad desgarradora

De cadáveres humanos.

El cuerpo se desvanece…

Tiemblan sin fuerza las manos…

Ni un sol triste que me alegre,

Ni un pájaro que me cante,

Ni un corazón que me hable.

¡Soledad que vuelve loco!

Y mi cuerpo, enfermo y débil,

Va cediendo poco a poco…

Gris tristeza de una tarde

Sembrada de calaveras.

¡Incomunicación re-cruel,

Suplicio peor que el hambre!…

…En la playa triste y gris

Yace ahora otro cadáver.

III – Tu

Y entonces apareces de improviso

Cual Eva de un edén casi olvidado

Que, empero, regenera mis recuerdos,

Revive en mis entrañas el pasado…

Recrea mis vivencias y mis duelos,

Mis viejas frustraciones y mis sueños.

Lastima mis otoños con su ausencia,

Alegra mis mañanas con su risa,

Remueve mi letargo con su prisa

Desnuda mis pasiones y mi esencia.

 

Descubrí el universo en tus ojos.

¿Recuerdas esa aurora y esos rojos

Destellos tenues de tu tierna juventud?

El hecho es que tampoco tú te has ido

Y entonces el recuerdo me devuelve

Aquellos pobres versos dedicados

En un poemario breve y escogido:

“Nada son veinte

“Poemas de amor,

“Nada una canción desesperada.

“Cuando alguien quiere

“Como quiero yo,

“Todos los poemas no son nada.

“No es nada el libro ni nada la palabra

“Ni es nadie Neruda en este asunto.

“¿Por qué te regalo entonces yo esta obra?

“Porque sí; porque te quiero y punto.

Recuerdo que reíste y me besaste

Y yo gocé, feliz, de nuestro idilio.

Jamás imaginé que nuestros pasos

Pudieran ir camino del exilio.


IV – Nosotros

Todo comenzó,

Como comienza todo.

Luego, el tiempo me enseñó

Que es ése el único modo.

Vivimos días de dicha

Y siglos de hondo dolor...

Noches negras y cerradas

Y días de intenso sol...

Conocí tu vientre tibio

Y conocí tu traición...

El mar sabe de la calma

Y sabe también del furor...

Juntos contamos los días,

Las estrellas y los vientos.

Juntos hicimos los hijos,

Juntos les dimos consejos,

Juntos gastamos la vida...

Juntos llegamos a viejos.

 

Y juntos hicimos el mundo

Cargado de angustia,

Colmado de pena,

Que en ti se hizo grito

Y en mi se hizo guerra.

Y parí violencia.

Y nos destruimos.

Y ya no existimos

En aquel camino que tracé contigo.

Y fuimos violados.

Y ni en el recuerdo tenemos morada:

Fuimos olvidados

Y de nuestro paso ya no queda nada.

Ni una huella triste, marcada al pasar

De nuestra existencia gris, acelerada,

De nuestras ansias natas de dejar estela.

Y un pájaro yerto hoy se nos parece.

Y el segundo breve de la breve opción

Hoy desaparece,

Bajo las tinieblas de la oscura nada.

Sólo nos anima y late en nosotros

La leve esperanza de la redención.

A ti te debemos; a mi se me debe,

Esta triste destrucción.

Ya nada tenemos, ya nada sabemos.

Tan solo nos queda,

Esperar perdón.

 

V – Ellos (los otros, los lugares y las cosas)

Anduvimos el camino en soledad,

Pero en una soledad acompañada.

Estar juntos, codo a codo, en realidad,

Es muy frecuente que no quiera decir nada.

Estaban ellos, compañeros invisibles

De un camino de placeres y dolores,

Compartiendo silenciosos nuestras horas,

Las auroras y el perfume de las flores.

El cante jondo, Valle Inclán, Dalí, Picasso,

Serrat, Machado, Nuria Espert y algún pecado...

Buñuel, Gauguin, Sabina y Mallarmé,

Algunas dudas, Prešeren, Kosovel.

Venecia, Bled, Pidal, Pelayo, Lorca,

Tu vientre tibio y el juego de la horca,

Miguel Hernández, Prevert y el postre helado

Que preparabas, tan rico y esperado.

El costumbrismo español, el pan y el vino,

Mis padres, Heidi y Paco de Lucía.

Mi sueño en sol mayor, Bizet, Tchaikowski

Y los sabores que contigo compartía.

 

Y en larga procesión, estéril y fecunda,

Lugares, hechos, hombres,

Los héroes y las tumbas,

Fantasmas y demonios,

Lo incierto y lo sagrado.

La yerma Patagonia

 y el fruto del pecado.

 

Samuel Agnon, sus leyendas y sus nombres.

Vivaldi, Bach y el canto postergado,

Y vuelves siempre, Gauguin, hache de pé,

Con todo tu paquete de viviencias,

De cambios, de heroísmos y temores,

Suicidios fracasados, duda y fe.

Jugando con lo efímero y lo eterno,

Los planes y el vivir improvisado,

Lograste lo que pocos han logrado:

Gozar cual ciudadano del infierno.

No obstante el cruel infierno de tu vida,

Viviste tu arte a fondo y en plena libertad,

Esclavo voluntario de tu firme vocación

Igual que redivivo Cicerón.

Como un lobo salvaje sin collar

En este bosque, en esta selva singular;

Seurat, Van Gogh, Mallarme, Laval

Bebieron a tu mesa, frívola y frugal.

Tu amor por Vaitúa, tu amor por Tahití,

Tu amor por la vida, el amor y la bebida...

Ya se, ya se, Gauguin, el dolor no se va.

Ya se, ya se, Gauguin, sin sufrir no hay crear.

 

Uá maté, Gauguin, Ua peté énata

Uá maté, Gauguin, Ua peté énata

Uá maté, Gauguin, Ua peté énata

(Aún resuena hueco, lúgubre y final

Ese canto grave, postrero y fatal,

Como un eco triste de un pueblo olvidado

Que, una vez al menos, se ha sentido amado)

 

Tahití, con sus demonios, selvas y desnudos,

Patagonia, tierra estéril,

Patagonia, fin del mundo…

 

Y sigues siendo, terrón que me ha parido,

La tierra gris que llevo en mis entrañas.

No se si tu existir tiene sentido

O sólo es escenario de míseras hazañas.

 

Crecí, no obstante, oyendo cantos, cuentos,