Mañana yo estaré contigo, amigo
El frío, ayer decías, me tortura.
Y el frío es ahora tu existencia.
Tus huesos están hechos a medida
De esa caja en que ahora está tu vida.
La tierra que a paladas te arrojamos
Es desde hoy la puerta de tu casa.
Y en la puerta has dejado a tus hermanos
Que, llorosos los ojos, la miramos.
Y el frío es contagioso, te lo juro.
Lo siento ya en mis células finitas.
Mañana yo también, te lo aseguro,
Tendré una posesión allá en lo oscuro.
E iremos a reunirnos los dos juntos
Como antes, a bebernos unas copas.
Y entonces sí, seremos los difuntos
Los más grandes bebedores de estos mundos.
La piedra tapará nuestra existencia
Y los ingenuos mortales, ¡qué inocencia!
Creerán que estamos muertos a la vida.
...¡Y nosotros disfrutando la bebida!
Y estaremos, como ayer, en un abrazo,
Los dos ebrios, sonrientes y cantando;
Mientras, en larga procesión, en nuestra puerta,
Los vivos estarán, pobres, llorando.