Acabo de ver la película de Andy García.
Una obra maestra; García se inscribió en la historia del cine.
El guión, de Cabrera Infante, genial, digno de su autor.
Una película que, amén de sus méritos artísticos (fotografía, ritmo narrativo, música y danza, escenarios...), toca las fibras más íntimas del alma.
Hoy, también yo, me siento un exiliado cubano.
Y, no puedo negarlo, como efecto secundario, me acabo de enamorar de Inés Sastre.
Debes creer cuando te digo que te amo
Si cierras los ojos verás que soy sincero.
Deja que te hablen sólo tu intuición,
Tus órganos internos, tu sabio corazón
Y tu sexto sentido, que sabe ser certero.
Debes creer, porque he probado que te quiero
La historia que nos une lo asevera:
he guardado de tu alma con esmero
y elevado al éxtasis tu cuerpo...
al éstasis mayor en esta tierra!
Tu cuerpo es el mapa que mejor conozco
y tu alma el misterio más cuidado.
Te consagré mi vida: mi trabajo y mi ocio,
mi pasión intensa, mi paz y mi gozo...
No podré jamás, amarte demasiado!
Ojalá pudiera lograr
con ese corte transversal de tu rostro
un asunto de altísima intelectualidad,
para inquietar a los pensadores…
Ojalá pudiera lograr
Con ese corte cenital de tu frente
Un asunto de estética suprema,
Para inquietar a los artistas…
Ojalá pudiera lograr
Con ese corte horizontal de tu cráneo
Un asunto de honda sensibilidad,
Para inquietar a los poetas…
Ojalá pudiera lograr
Con ese corte sangrante de tu corazón,
Un asunto de extrema indiscreción,
Para inquietar mi alma...
Ojalá pudiera
amarte, ganarte, perderte...
y mantener la calma!