A un "alma gemela" con la que me reencontré después de muchos años, con admiración y cariño.
Gorrión canoro del Sur,
Del lejano sur del Sur,
Tan distante y tan a mano,
Tan piadoso y tan pagano.
Gorrión frágil y atrevido,
Que con forma de mujer,
No canta con la garganta,
Canta con todo su ser.
Nos habla de los caminos
Y de las sendas del alma,
La hermandad universal,
La conciencia planetaria...
De los iguales distintos,
De los cercanos distantes,
La luz interior que nos guía,
El dolor y la alegría.
Mónica, mujer gorrión,
Voz cálida, dulce a veces,
Y a veces, desgarradora,
Carraspeante, abrazadora,
Que canta a la Pachamama
En mil dialectos distintos...
Variaciones dialectales
Del idioma Universal;
Idioma que nos conecta,
Que nos hace ser hermanos,
Que con sus sutiles hilos
Une a todos los humanos;
Hilos tenues, invisibles,
Impalpables, poderosos,
Que como tela de araña
Tejen las hebras del alma:
Nuestro hoy y nuestro sino,
El aquí y el más allá,
El jardín inacabable
Del edén universal.
Esa red se hará visible
El día en que la conciencia
Se expanda, crezca, madure,
Se nutra de la experiencia
Del saber universal,
Del amor sin condiciones,
Del abrazo fraternal.
Ella vivió este proceso,
Por eso Mónica brilla
Cual creciente luna nueva,
Observando con sorpresa
Sus pisadas en la arena.
Es un 13 de septiembre
Cuando comienza la historia
De su paso por la tierra,
De sus penas y sus glorias,
De “dime madre” y “qué pasa”,
De amor y ojos amarillos,
Risas, goces, llanto, andanzas,
Idas, vueltas, esperanzas...
Y creció hasta ser la flor
Más bella de este jardín
Cósmico, vital, eterno,
Sin punto inicial y sin fin.
Gorrión canoro del Sur,
Hija de la Pachamama,
Fiel amiga de los astros,
Hacedora del mañana.
Mónica, gorrión azul,
Dulces cuerdas de canario,
Cuerpo y alas de marfil,
Atravesando ese cielo
Inacabable y añil,
Sólo pido que en tu vuelo
Te detengas un instante
Para acordarte de mí.
¿Cómo podría el río
Correr sin cauce?
¿Cómo podría el río
ser tal, sin madre?
Lo que le quita libertad,
Le da también su esencia.
¿Difícil de entender?
¡Trabajo de paciencia!
LA APRECIACIóN DE LA CULPA
Breve clase de derecho
Existe un mundo complejo:
mundo del bien y del mal;
sumergido en sus cuestiones
vive todo ser mortal.
Jueces que, siendo falibles,
Debéis, empero, juzgar:
os pregunto con respeto
(quien duda ha de preguntar);
mas os ruego, señorías,
pensad antes de fallar,
ya que no hay jurisprudencia
con que os podáis ayudar.
Si la culpa es mensurable
-tal cual aceptado está-
¿qué proporción de la culpa
-pensad antes de fallar-
le ha cabido a la manzana
del pecado original?
TU ERES (mi canción de cuna y mi responso)
(Α --- Ω)
Tú eres mi voz,
Mi alma, mi idea,
Mi carne, mi vida,
Mi agua, mi tierra.
Mi sangre, mi sombra,
Mi piel y mi sol;
Mi todo y mi nada,
Mi ¡hola! y mi adiós.
Mi canción de cuna,
Mi lecho, mi libro,
Mi pan y mi fruta,
Mi amante y mi trigo.
Mi jardín, mi desierto,
Mi lápiz, mi espejo,
Mi papel y mi tinta,
Mi sueño, mi riesgo.
Mi Susy, mi niña,
Mi paz y mi guerra,
Mi amor, mi alegría,
Mis pies, mi cabeza.
Mi principio, mi fin
Y mi etapa intermedia.
Lo que sabes, y lo que nunca
Sabrás en esta tierra.
ME ACOMPAÑASTE EN UN TRECHO DEL CAMINO
De pronto desperté y en el silencio
Algo me decía: ¡ya no está!
Me pregunto ¿por qué, pasado el tiempo,
No se puede olvidar?
¿Qué sangre bebieron nuestras venas,
Tan común a los dos,
Que luego, al marcharnos a otra tierra,
Se nos hizo tan difícil el adiós?
¿Qué luz encendiste tú en mi vida,
Que no la puedo ya apagar, oh mi querida?
¿Y qué sombras me invaden en tu ausencia,
Que dejan en tinieblas mi existencia?
¿Qué tuvieron tu piel, como la mía,
Que siempre se buscaron ciegamente?
¿Qué tuvo tu sonrisa, tu alegría,
Que supo contagiar tanto la mía?
Y tu vientre, tan cálido y querido,
¿A dónde, por qué y cuándo se ha ido?
¿Qué tuvo tu tórrido aliento de amor?
¿Qué tuvo, que sin él no vivo yo?
Y, de pronto, las sombras me dijeron:
“Tu amada ya no está, ¡y no la busques!
Se fué por su camino...
Tú creíste que era el tuyo, pero no;
Andar tu misma senda no era su destino”.
Y así me encuentro hoy, vegetando recuerdos,
Ahogando tu recuerdo en este vino,
Recordando con amor aquel camino
Tan largo y tan corto que anduvimos los dos.
Con los ojos húmedos y la copa en la mano,
Brindo con tu ausencia y te digo... ¡adiós!
Enero de 1978