DE INFANCIA Y ADOLESCENCIA (5)
CANTO AL MUNDO (Poema de victoria) – Rada Tilly, 17.03.73
Cuando viví esa soledad
Que te encargaste de engrandecer
En los instantes ennegrecidos de mi tiempo,
Escupí ternura
Como si fuera pródigo en amores.
Tragar amargo y escupir dulce
Fue entonces mi consigne.
Pero no lo advertías.
Y, entre tanto, mi nada se agigantaba
A la par de la nada en que me hallaba,
La nada que me rodeaba,
Que me circunscribía,
Que determinaba mi paso por este llano
En que fué mi existencia.
Tú reías. Yo también reía.
Pero eran risas distintas.
Entonces creí que tu risa era plena
Y la mía vacía.
Y ahora ves que la mía persiste
Y la tuya ya no existe.
Y mientras tú te revuelcas en tu inexistencia
Yo colmé la copa de la mía.
Y parecemos iguales,
Como cuando tú reías,
Como cuando yo reía...
Pero no lo somos.
Mas nadie lo sabe,
Ni siquiera tú.
Así fué nuestro destino.
Yo, que me creía inútil dentro de tí
Hoy estoy satisfecho.
Y tú, que te creías todo,
Te golpeaste en tu nada.
Y hoy lo sufres.
Paciencia.
Así debió ser
Y fué como debía.
INESCENCIA
Quisieron condicionar mi libertad,
Tu libertad,
Nuestra libertad...
Y la anularon.
Y ya no fuimos libres,
Ya no respiramos el aire que queríamos
Ni miramos el amanecer con gusto
Ni el ocaso con calma.
Sus voces estaban sobre nuestra conciencia
Como latigazos de guardián enfurecido,
Y no nos dejaron vivir profundamente
Sino tan sólo durar inútilmente.
Nos zambulleron
En la inescencia más hueca,
Pusieron letras y números de identificación
Y nos cercaron con abismos infranqueables.
Nos convencieron
(tal vez nos lo impusieron)
De que no busquemos razones,
Que no inventemos razones para vivir,
Que no tratemos de justificar nuestro paso
Por la tierra que ellos gobernaban.
E inventaron la angustia
Y nos la ofrecieron como alimento.
Y nos alimentamos con angustia
Y fuimos angustia.
Y soñamos on un sol que nunca vimos,
Con un amor que jamás tuvimos,
Con un beso que nunca recibimos.