Como el Hudson
Por el camino del shamán,
Llegué al pie de la montaña iluminada.
Y me volví montaña.
Penetré la luz hasta su mismo corazón,
Al tiempo que la luz se adueñaba de mí:
¡Milagrosa con-fusión!
Se iluminaron mis ocultas entrañas
Y un fuego purificador me derretía;
En ese instante sublime, no sabía
Si yo era yo, o era la montaña.
Viví de pronto una expansión infinita
Y ya no cupe más en mí;
Algo se abultaba en mi vientre enardecido,
Pujando fuertemente por salir.
Fue entonces que mi alma estalló
En un infierno de fuego,
Liberándose del molde de mi cuerpo,
Elevándose rauda hacia el cielo.
Como siempre, después, siguió la calma.
Mis partículas, dispersas a merced del viento;
Liberada mi alma.
Comodoro Rivadavia, Julio 1991.
Nota:
Esta poesía fue escrita luego de una profunda relajación y como descripción de una vivencia interna experimentada en dicho estado meditativo.
Su título original era "por el camino del shamán", pero a los tres días de ello estalló el volcán Hudson, lo que motivó el cambio del título, dado el convencimiento que tengo de que se trató de un proceso de sintonización de ese hecho, al margen de las limitaciones tiempo-espacio; dicha sintonización es posible cuando ambos hemisferios cerebrales trabajan simultáneamente y en armonía, en un bajo nivel de frecuencia vibratoria (ondas alfa), en el arte también conocido como "efecto Mozart".