CREDO
Creo en lo invisible, lo visible y lo increíble
En lo material, lo impalpable, lo ignorado,
Lo apenas sugerido, lo prohibido, lo imposible,
Lo que está por venir, lo perdido y lo olvidado.
Creo en los proyectos, en la duda y la utopía,
La voz de la conciencia, los coros celestiales,
Las lenguas sin sonido y la telepatía,
Lo ignoto, lo sagrado y los irracionales.
Creo en una mano que nos guía, imperceptible
Y que señala todos los caminos a los ciegos;
Que insiste hasta llegar de lo trivial a lo indecible
Y que vela por la lista de oraciones y de ruegos.
En el misterioso cuerpo místico de Cristo
Y en el cuerpo etéreo nacido de la red;
Los dos nos comunican y viven sin ser vistos,
Despiertan en nosotros las ansias y la sed.
Por el camino del shamán,
Llegué al pie de la montaña iluminada.
Y me volví montaña.
Penetré la luz hasta su mismo corazón,
Al tiempo que la luz se adueñaba de mí:
¡Milagrosa con-fusión!
Se iluminaron mis ocultas entrañas
Y un fuego purificador me derretía;
En ese instante sublime, no sabía
Si yo era yo, o era la montaña.
Viví de pronto una expansión infinita
Y ya no cupe más en mí;
Algo se abultaba en mi vientre enardecido,
Pujando fuertemente por salir.
Fue entonces que mi alma estalló
En un infierno de fuego,
Liberándose del molde de mi cuerpo,
Elevándose rauda hacia el cielo.
Como siempre, después, siguió la calma.
Mis partículas, dispersas a merced del viento;
Liberada mi alma.
Comodoro Rivadavia, Julio 1991.
Nota:
Esta poesía fue escrita luego de una profunda relajación y como descripción de una vivencia interna experimentada en dicho estado meditativo.
Su título original era "por el camino del shamán", pero a los tres días de ello estalló el volcán Hudson, lo que motivó el cambio del título, dado el convencimiento que tengo de que se trató de un proceso de sintonización de ese hecho, al margen de las limitaciones tiempo-espacio; dicha sintonización es posible cuando ambos hemisferios cerebrales trabajan simultáneamente y en armonía, en un bajo nivel de frecuencia vibratoria (ondas alfa), en el arte también conocido como "efecto Mozart".
Otra vez con ustedes.
Largo silencio... mucho trabajo...
Y no puedo con mi genio; siempre me impongo más trabajo del que soy capaz de hacer.
No contento con mi candidatura para concejal, acepté el cargo de jefe de campaña. Para los que alguna vez estuvieron en política, ya saben lo que eso significa... trabajo las 24 horas del día; y sobre todo si lo quieres hacer con responsabilidad.
Aquí una de mis fotos de la campaña como candidato a concejal:
Mi partido es "Nova Slovenija - krščanska ljudska stranka", traducido: "Nueva Eslovenia - partido popular cristiano" (www.nsi.si). El presidente del partido a nivel nacional es un esloveno que también vivó largos años en Argentina, Mendoza; se llama Andrej Bajuk. Es economista, estudió en Mendoza, fue docente en la Universidad de Cuyo, con dos doctorados en EEUU, ocupó altos cargos en el Banco Mundial y en el Banco Interamericano de Desarrollo (antes de regresar definitivamente a Eslovenia fué su delegado en Europa, con sede en París). Fue presidente del gobierno de Eslovenia a partir del año 2000 y actualmente es ministro de economía y candidato al título de "Europeo del año".
¡Tenemos un presidente de lujo!, ¿o no?
Y aquí algunas fotos conjuntas de los 16 candidatos al concejo deliberante de Cerklje na Gorenjskem (yo ocupo el 4° lugar en la lista):


En esta foto todos miran a la cámara, mientras yo, en cambio, miro hacia al futuro...

Somos un buen equipo y espero que nos vaya bien en las elecciones, que son el domingo 22 de Octubre.
Hasta entonces... trabajo día y noche.
Un abrazo a todos.
Esta semana (no sé exactamente cuándo, porque no lo controlo tan seguido) mi blog superó la cantidad de 10.000 páginas visitadas.
Es sólo un número, pero lo siento como una celebración, un festejo.
Es mucha gente compartiendo mis cuentos, mi pretendida poesía, mis reflexiones, o simplemente mis comentarios y un pedazo de mi vida.
Gracias a todos los que me visitan; algunos sé que lo hacen regularmente, algunos me envían mensajes que me llenan de alegría.
Me siento acompañado, a menudo también comprendido.
¡Gracias a todos mis queridos anónimos amigos!