DE INFANCIA Y ADOLESCENCIA (1)

Escrito por lorenzostrukelj 19-05-2007 en General. Comentarios (1)

 

El viaje a la Argentina, después de 8 años (¡parece mentira!) me trajo satisfacciones que es prácticamente imposible de describir: el reencuentro con mi madre y mis hermanos/as, mis sobrinos y sobrinas; todo ese baño de amor familiar, de indecible y profundo gozo.

Luego, el reencuentro con viejos amigos, que son también como hermanos; en Buenos Aires, Pujato (Santa Fé), Córdoba, Comodoro Rivadavia, Trelew, Puerto Madryn, y mi ahijada con su familia en Neuquén.

Regresé con el corazón y el alma henchidos.

Pero hubo una satisfacción adicional: revisando las innumerables cajas de cosas dejadas, me encontré con algunos de los escritos "de infancia y adolescencia", algo en poesía, algo en prosa.

Son escritos que se salvaron de mi constante, persistente y sistemática acción destructiva; significa que al menos en parte me convencieron, por lo que decidí dejarlos con vida (tal vez para pulirlos o re-escribirlos más adelante, lo que en algunos casos efectivamente hice).

Sin embargo ahora, a la distancia, veo que no están tan mal para ser cosas escritas principalmente entre los 15 y los 20 años. En general, dejan traslucir esa búsqueda de entonces de los ocultos por qués, del dolor y la alegría de crecer, de asomarme a la existencia, de la angustia existencial....

Y se ve también, precisamente, que leía en esa etapa mucho a los existencialistas; recuerdo que me apasionaban, Sartre, Camus... Sobre todo los "Carnets" de Camus, los leí y releí decenas de veces.

Por todo lo dicho, me decidí a publicar aquí esos escritos, sin correcciones ni agregados; tal cual los escupió mi pluma de entonces. Lo iré haciendo por partes, hoy va la primera. En algunos hasta figuran el lugar y la fecha (en tal caso, los consigno).

Yo los disfruté al releerlos, porque me descubrieron a un Lorenzo, Lalo de Pablo, que conocí alguna vez y que fué parte de mí...

 

EL PAN NUESTRO DE CADA DÍA

 

Un amor para nacer,

Una sombra para estar,

Un soplo para existir

Y una vela para ver.

 

Un cariño para amar,

Una verdad para creer

Y alguna mentira a veces

Para poder desconfiar.

 

Vino para beber

Y un pan para subsistir;

Una riña para odiar,

Un verso para cantar

Y una luz para morir:

Sólo esto necesitamos

Los hombres para vivir.

 

 

PARTIR ETERNO (Bs.As. 20.02.72)

 

Es una luz ya difusa

Que va desapareciendo,

Que se esfuma... y ya no está.

 

Latidos acelerados

Dejan horizontes viejos

Y le salen al encuentro

A vivencias ya cercanas;

Ya cercanas pero extrañas,

Misteriosas...

 

Miedo de las caras nuevas,

Temblor de esas manos frías,

Miedo de distintas cosas...

 

Añoranza del hasta-ahora,

De lo que fué nuestra vida,

Y ser parido otra vez

Como arrojado a los días,

Ya sin protección materna,

Sin dulces cantos de cuna,

Sin sonrisa de nodriza...

 

Solo bajo este sol,

Deambulando sendas nuevas,

Recordando calles viejas,

Respirando muy de prisa

Un aire extranjero y cruel.

 

Veleidades de fortuna

En la tierra a que llegamos.

Desconfianza hasta del viento,

De la lluvia, del calor...

Desconfianza de sí mismo:

Temor aplastante y gris.

 

Y corren las manecillas

De la máquina del tiempo,

Y asoma al fin un sol nuevo

Que al tiempo ya se hace viejo,

Y volverlo a abandonar

Cuando ya lo conocemos

Y vivirlo nos permite.

Y otra vez aquel partir,

Y el ciclo que se repite...

 

INTROSPECCIÓN (Bs.As. 18.02.72)

 

En este cuerpo animado,

Alma encarnada y pasión

De rojo,

Onomatopeya vital

De otros que le antecedieron,

Sólo veo carne nula

Que se pudre con el tiempo;

Que arrastra todo mi ser

Por el fango del olvido.

 

Se borrarán horas largas

Con el tiempo, que no existe,

Que un “ahora” eterno, inmóvil,

Como el Ser.

 

Un puñado de nervios y sangre

Que acumula experiencias,

Que alimenta angustias,

O finge dichas y lame hiel;

Hiel amarga de existencia,

De duras inexperiencias,

De inmadurez progresiva

En un siempre inmutable y cruel.

 

Con un tendal de vivencias

Putrefactas e inmorales

Ante los ojos mortales

De otra carne como yo,

Un cúmulo de fracciones

De amor y libertinaje,

De invencible ignorancia,

De negro hedor e impotencia,

De veleidad de poder.

 

Son los ojos de la carne

Que sólo son temporales

Y quieren ser radicales

En necias afirmaciones

Al auscultar las tinieblas

Pardas e indescifrables

Que mienten a la razón:

Factores de destrucción.

 

Mas la existencia del hombre

Es una tendencia al Ser,

Es un negar el olvido:

“ser hombre es tender a Dios”.

Esperanza azul abierta

A este rojo actual, finito,

Limitado, impropio, impuro:

Efervescencia de soles,

Potencia de las potencias,

Micrométrica por hoy,

Aplastada por las guerras,

Pisoteada por los hombres,

Limitada por sí misma:

Negación de libertad,

Reina del libertinaje,

Descalza, tullida, manca,

Circunscripta, perseguida,

Apoteosis de pasión.

Pero hay una fuerza oculta:

Llegar a ser. ¡Liberación!